Abelardo Gil-Fournier, 2019
Su trabajo gira en torno a la relación entre la abstracción de los sistemas y la especificidad de los contextos sociales y culturales. Sus proyectos están planteados como plataformas -instalaciones, dispositivos, herramientas, videojuegos y talleres- que emulan laboratorios abiertos donde el proceso de producción y sus efectos derivados son modulados, distorsionados o erosionados. Más info
“En términos generales, ‘La vibración de los juncos’ es una instalación en la que un árbol da lugar a un juego de luces y sombras, tiene una iluminación por detrás y hay unos subtítulos que cuentan y narran una historia como para introducirte en un ámbito, un ámbito que nos es muy familiar, el de la imagen, pero que de repente es extrañado, del que nos distanciamos para hablar de su materialidad y su materialidad vegetal en concreto. La instalación parte de una cita de Tolkowosky en la que habla de cómo el cine es una herramienta o digamos, el cine utiliza el movimiento del mundo para capturar y construir y esculpir la forma del tiempo. Esta instalación lo que hace es un poco invertir esa lógica, el motor que mueve la bobina del rollo de una película pasa a mover en su lugar un árbol, que es el que genera una especia de película infinita de luces y sombras. A mi me gustaría que al estar con el árbol en la instalación surgiera la pregunta de si la imagen, como algo que entendemos principalmente como un objeto cultural, ¿qué pasa si lo entendemos también como un objeto natural que pertenece al mundo de lo no humano? ¿Qué pasa si entendemos la imagen como algo que es construido desde la vegetación del planeta, como una generación de formas a partir de la luz pretérita, prehumana, que se hunde en el origen de los tiempos?”
(Entrevista a Abelardo Gil-Fournier, Proyector 2020, Programa Metrópolis)








